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Nunca he sido una chica fácil

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Nunca he sido una chica facil

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By PrincesaMegara

Cada día me decía a mi misma que ese sería el primer día para empezar a hacer deporte, pero nunca llegaba el momento. Tras llevar un mes apuntada al gimnasio, esa mañana me levanté pensando que de hoy no pasaba. Sin pensarlo dos veces me levante, prepare la mochila, desayuné lo más rápido posible, intentando evitar cambiar de decisión. Una ducha rápida y sin pensar casi que ponerme ,me coloqué un sujetador de deporte con push up y unos leggins que también definían mis curvas (que había comprado hacia unos días) .. lo aligeré con una camiseta de tirantes ancha y predispuesta a darlo todo me fui. El gimnasio estaba en un centro comercial en la ultima planta, de estos que tienen acceso desde el parking y horarios nocturnos. Aparque cerca de la puerta de entrada a los ascensores y cuando ya casi estaba picando, noté una presencia que se acercaba por detrás. Por un momento, pensé que a esas horas el centro comercial no estaba abierto y me incomodé. Pero tampoco me atrevía a darme la vuelta por quien pudiera ser. Ese minuto fue eterno, pero finalmente se abrieron las puertas, entre y detrás mío…él. Una vez dentro y al ir a picar al interruptor no tenía más opción que girarme, con voz temblorosa le pregunté: – ¿a que piso?… Me contesto: -imagino que contigo a la tercera planta. Madre mía, ni el propio Hércules en su mejor película dibujaba en su cuerpo unos bíceps y torso igual, ni con la camiseta ancha se podía disimular algún rincón de su pecho. Un fuego abrasador salía del fondo de mi garganta. No recuerdo si llegue a picar al piso, se me nublo el sentido y no supe reaccionar cuando su mano fue rodeando mi cintura y con una sutil fuerza me apretó contra él. Tire la mochila al suelo y me deje llevar por el momento (sin importarme, que en cualquier momento las puertas del ascensor se pudieran abrir) Esta vez no sería yo misma, llevaría la iniciativa, le quite la camiseta lo más rápido que pude, y él me siguió quitándome la mía; al ver su pecho al descubierto, mi excitación subió de nivel, se dio cuenta y poso sus enormes manos en mis pechos, creí estremecerme, pero la cosa continuo a más, reaccioné poniendo mi mano de forma temblorosa sobre su miembro, que palpitaba y me decía claramente «te haré mía». En menos de un minuto, me encontraba semiflexionada, con mi redondeado trasero todo en pompa y con el tío más macizo del planeta entrando y saliendo cada vez con mas fuerza y mas rapidez de mis adentros. Al escuchando su respiración acelerada acompasada no puede hacer otra cosa que jadear con tanto entusiasmo que nos hizo gritar a la vez. Había sido el polvo más corto e intenso de toda mi vida.. ese fue el primero de muchos encuentros ocasionales con mi héroe particular (mi Hércules).

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